{Agosto 2026. Publicidad. Fotografías realizadas con iPhone}
Milos fue una de las paradas de mi recorrido profesional por las Cícladas, un viaje en el que combiné desplazamientos entre islas, creación de contenido y distintas colaboraciones vinculadas al turismo.
Para moverme entre algunas de las islas viajé con SeaJets, durante toda la ruta utilicé una eSIM de Holafly para mantenerme conectada y conté con seguro de viaje de InterMundial. Si estás preparando un viaje similar, con mi código CARLOTAFARIÑA tienes un 5 % de descuento en Holafly y con CARLOTAFARINA un 10 % en los seguros de InterMundial.
Milos es una de las islas más reconocibles de las Cícladas gracias a la enorme variedad de paisajes que concentra en relativamente poca superficie. Aquí se suceden playas de roca blanca, pequeños puertos, pueblos tradicionales y carreteras desde las que el Egeo aparece prácticamente de forma constante.
Sarakiniko es probablemente su imagen más conocida. La erosión ha modelado un paisaje de roca blanca que contrasta de forma espectacular con el azul del mar y que parece casi lunar. Mi recomendación es visitarlo a primera hora de la mañana, tanto por la luz como por la tranquilidad antes de que aumente la afluencia de visitantes.
También merece la pena acercarse a Klima, conocido por sus antiguas casas de pescadores construidas prácticamente sobre el agua y reconocibles por sus puertas y balcones de colores. Mandrakia ofrece otra imagen muy característica de la isla, con su pequeño puerto y las construcciones tradicionales utilizadas para guardar las embarcaciones.
Durante mi estancia me alojé en Asterias Boutique Hotel, en Pachaina, una ubicación tranquila y muy próxima a Pollonia. El alojamiento mantiene la estética característica de las Cícladas, con fachadas blancas, detalles turquesa, flores y terrazas abiertas al exterior.
Asterias cuenta con estudios y apartamentos equipados y dispone de aparcamiento, algo especialmente práctico si se recorre Milos en coche. A mi llegada encontré además una botella de vino griego de bienvenida, uno de esos pequeños detalles que siempre hacen más agradable la llegada después de un traslado entre islas.
Pollonia está a poca distancia y es una buena opción para terminar el día, pasear junto al mar o buscar un restaurante para cenar.
Para conocer Milos recomiendo disponer de vehículo. Las distancias no son especialmente grandes, pero los principales puntos de interés están repartidos por diferentes zonas y contar con coche permite organizar cada jornada con mucha más libertad.
Precisamente esa diversidad es uno de los grandes atractivos de Milos: en pocos kilómetros el paisaje puede cambiar por completo y cada zona ofrece una imagen diferente de las Cícladas.







