{Enero 2026. Fotografías realizadas con Canon R}
Arranco el año con un nuevo tema en el blog, alejado de eventos: Publicar menos para vender más en Instagram.
Durante años, Instagram ha empujado a marcas y negocios a publicar cada vez más. Más posts, más stories, más reels, más ruido. En hostelería esto se ha traducido en perfiles que publican casi a diario, pero que no consiguen llenar mesas ni generar una imagen sólida de marca.
Publicar más no es sinónimo de vender más. En muchos casos ocurre justo lo contrario.
Cuando un restaurante, un hotel o una bodega publica demasiado contenido sin una estrategia clara, el perfil pierde coherencia. Se mezclan platos, frases genéricas, fotos sin intención, promociones, reposts y vídeos sin narrativa. El resultado no es visibilidad, es confusión. Y la confusión no vende.
Instagram no es un catálogo
Uno de los errores más comunes en hostelería es usar Instagram como si fuera una carta digital. Cada plato, cada copa, cada rincón acaba publicado. Pero Instagram no es un menú. Es un escaparate emocional.
Las personas no deciden dónde comer o dónde alojarse solo por lo que ven, sino por lo que sienten al verlo. Un perfil que publica menos, pero con intención, construye una historia. Un perfil que publica por inercia, solo rellena espacio.
Menos publicaciones obligan a pensar mejor
Cuando no estás obligado a publicar todos los días, cada post importa. Se elige mejor la foto, el vídeo, el texto y el momento. Se construye un discurso. Se decide qué se quiere transmitir realmente de la marca.
En mis proyectos con restaurantes y hoteles, muchas veces reducir el número de publicaciones ha sido clave para mejorar resultados. No porque el algoritmo lo prefiera, sino porque el público lo entiende mejor. Un perfil más limpio, más cuidado y más coherente transmite profesionalidad, y eso influye directamente en la percepción del precio y la calidad.
La calidad sí se nota
Un buen Reel, bien grabado, bien montado y bien narrado, puede generar más reservas que diez posts mediocres. Un carrusel pensado, con una historia detrás, puede posicionar una marca mejor que semanas de publicaciones genéricas.
En un mercado saturado de contenido, la atención es el verdadero lujo. Y la atención se gana con intención, no con volumen.
Publicar menos también es una estrategia
Cuando una marca publica menos pero mejor, también comunica algo importante: que no necesita gritar para ser vista. Que tiene criterio. Que cuida su imagen. Eso es especialmente valioso en hostelería, donde la experiencia empieza mucho antes de sentarse a la mesa.
Instagram no premia a quien más publica. Premia a quien consigue que la gente se quede mirando.
Y eso, al final, es lo que hace que un perfil venda.
Si tienes un restaurante, un hotel o un proyecto gastronómico y sientes que estás publicando mucho pero no ves resultados reales, quizá no necesites hacer más, sino hacerlo mejor.
Si quieres que revise tu perfil o que valore cómo podría mejorarse tu estrategia de contenidos, puedes escribirme a través del formulario de mi web carlotafarina.com o por email a hola@carlotafarina.com y lo vemos con calma.





